
"Dejadme ir a la casa del Padre", las últimas palabras de Wojtyla
Ciudad del Vaticano, 17 sep (EFE).- Las últimas palabras pronunciadas
por Juan Pablo II poco antes de morir el 2 de abril fueron "dejadme ir a
la casa del Padre", que pronunció con voz débil y en polaco, según se
recoge -afirmaron hoy fuentes vaticanas- en la Acta Apostolicae Sedis",
en el boletín oficial del Vaticano.
El boletín, según las mismas fuentes, incluye en su próximo número, que
se hará público en fechas próximas, un dossier de 200 páginas en el que
se recoge con detalle los últimos meses de la vida de Juan Pablo II.
En especial los dos últimos meses, desde que fue ingresado en policlínico
Gemelli de Roma el 1 de febrero por problemas respiratorios por una
laringotraqueítis aguda, asociada a una gripe. hasta que falleció a las
21.37 horas local del 2 de abril en su apartamento del Vaticano.
A la espera de conocer con detalle el dossier, las fuentes precisaron que
a pesar de que el domingo de Resurrección impresionó a los fieles
reunidos en la plaza de San Pedro al no poder hablar -aunque sí impartió
la bendición- y el miércoles siguiente (30 de marzo) apareció en un
estado físico aún peor, los médicos esperaban todavía una recuperación.
Sin embargo, a primeras horas del jueves 31 de marzo es cuando se
desató la infección en las vías urinarias, que le llevaría a la muerte.
Eran las once de la mañana. Mientras estaba en su capilla privada le
dieron escalofríos y la fiebre le subió a 39,6 grados. Los médicos le
aplicaron todas las medidas necesarias, pero se decidió -siguiendo sus
deseos- mantenerlo en el Vaticano y no trasladarle al Gemelli, visto que
la situación era irreversible.
Juan Pablo II estuvo consciente hasta las siete de la tarde del día en que
falleció, aunque ya desde la mañana de ese día tuvo momentos de
adormecimiento.
A las ocho de la tarde, una hora y 37 minutos antes del fallecimiento, se
ofició junto a su cama la santa Misa de la festividad de la Divina
Misericordia, instituida por Karol Wojtyla para honrar el culto impulsado
por la santa polaca Faustina Kowalska, de la que se consideraba discípulo.
La misa fue presidida por el arzobispo Estanislao Dziwisz, secretario
particular de Juan Pablo II, y a la misma asistió el cardenal polaco Marian
Jaworski, y los monseñores Estanislao Rylko y Mieczslaw Mokrzycki, el
otro secretario del Papa.
Durante la misa le fue administrado el Viático y el sacramento de la
Unción de los Enfermos.
Lo aparecido en las actas coincide con la información facilitada aquellos
días por el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls.
Navarro dijo también en aquellos días que su último pensamiento antes
de morir fue para los jóvenes, a los que consideraba los centinelas del
futuro y con los que se sentía un joven más.
Las últimas palabras que pronunció -según dijo Navarro el 3 de abril-
pensando en los jóvenes fueron: "Os he buscado y ahora vosotros venid
a mi y lo agradezco".
Se refería a que en la plaza de San Pedro miles de muchachos rezaban
por su mejoría, que no llegó
NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL MES DE MARZO
El Papa Juan Pablo II no participó hoy,
por primera vez en sus 26 años de pontificado, en el Vía Crucis en el
antiguo Coliseo, aunque la televisión difundió imágenes del pontífice
mientras observaba la transmisión del rito desde su capilla privada.
"Queridos hermanos y hermanas, estoy espiritualmente con ustedes
en el Coliseo, un lugar que evoca en mí muchos recuerdos y emociones,
para cumplir el rito del Vía Crucis", fue el mensaje del Papa leído
al inicio de la ceremonia, por el cardenal vicario de Roma, Camillo
Ruini, quien cargó la cruz.
El Centro Televisivo Vaticano difundió imágenes de Juan Pablo II
de espaldas, sin hablar, vestido de blanco y con estola litúrgica, en
señal de que seguía el rito desde su capilla privada, en el tercer
piso del Vaticano.
"Ofrezco también yo mis sufrimientos, para que el plan de Dios
se cumpla y su palabra camine entre la gente. Estoy a mi vez cerca de
todos quienes en este momento son puestos a prueba por el
sufrimiento. Rezo por cada uno de ellos", agregó el Papa en su
mensaje.
El pontífice impartió su bendición a todos los presentes en el
antiguo Coliseo romano y también a quienes siguieron el más
importante rito de la Semana Santa por radio o televisión. Se calcula
que el Vía Crucis fue transmitido en directo por 54 cadenas de
televisión de 39 países.
Los textos de meditación propuestos este año para las 14
estaciones del Vía Crucis fueron escritos por el cardenal Joseph
Ratzinger, decano del colegio cardenalicio y prefecto para la
Doctrina de la Fe.
Las imágenes de Juan Pablo II de espaldas y mirando sentado el
rito por televisión fueron mostradas en varias ocasiones en
megapantallas en el Coliseo y también por las televisiones de todo el
mundo que siuguieron el evento.
Aunque en ningún momento la cámara tomó su rostro, al final el
Papa apareció con una crucifijo entre las manos, como en los años
pasados cuando, debido a su delicado estado de salud, ya no podía
mantenerse en pie durante todo el rito y lo seguía sentado.
Se espera que el próximo domingo el pontífice imparta la
tradicional bendición "Urbi et Orbi", aunque en el Vaticano no se
informó si lo hará, como todos los años, desde el sagrario de la
basílica vaticana o desde la ventana de su estudio que da a la Plaza
de San Pedro o si será transmitida por televisión.
Las modalidades se decidirán en el último momento y según lo
impongan las circunstancias, dijeron fuentes del Vaticano.
Las condiciones de salud de Juan Pablo II, sometido a una
traqueotomía el 24 de febrero pasado, han empeorado en los últimos
días y, por primera vez en todo su pontificado, ha estado ausente de
los ritos de la Semana Santa.
El sábado por la noche será sustituido por Ratzinger en la
tradicional velada pascual, mientras el domingo tocará al cardenal
Angelo Sodano, secretario de Estado, presidir la misa por el Domingo
de Pascua, al final de la cual el Pontífice impartirá la bendición.
NTX








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