María Izquierdo es Josefina

La madre de Florencia. Es una mujer madura soltera, cuyas
principales preocupaciones son su hija, el status, el vivir bien,
las cosas bellas y caras, y el sexo, no siempre en ese orden.
Es una madre preocupada, cuando está presente en casa. Su
principal terror es el paso imparable del tiempo, y las
consecuencias que esto tiene sobre su cuerpo. Su visión del
mundo es desenfadada y, si bien graciosa, también
desencantada.





















Nadie como ella para el rol de Theo Felt, María Izquierdo,
simplemente no pudo ingresar a estudiar actuación a la
Universidad Católica, porque en esa época teníamos
admisión solo cada dos años. Colega, amiga y compañera de
un selecto grupo de mis propios alumnos, la conocí a fines de
los setenta, -en la época que integraba la cofradía de la calle
Simón Bolívar con Garcia Moreno, cuando había ingresado a
la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Ya a
comienzos de los ochenta incursionaba en el teatro
independiente destacándose siempre por su encanto
escénico o "ángel" y versatilidad, en obras tan disímiles como
"Berlín 1930" de Van Druten o "La Remolienda" de Sieveking
para el Teatro de los Comediantes, ambas en 1981. Desde
entonces en forma vertiginosa ha aparecido en numerosos
montajes tanto del Teatro de la Universidad Católica ("Las tres
hermanas" de Chéjov, "Cierra esa boca Conchita" de Pineda,
etc.), como en el Teatro Independiente, siendo parte de aquel
mítico elenco original de "La Negra Ester" que por veinte años
mantuvo el mayor éxito teatral visto en Chile y en el extranjero
desde "La Pérgola de las Flores".

Ha incursionado en connotados films nacionales y su
presencia actoral en numerosas teleseries y programas de
corte humorístico garantiza con su carismático trabajo
interpretativo las bondades, por lo menos actorales, de esas
producciones. Dirige a su propia compañía de Teatro "El
Sombrero Verde" en la adaptación dramática de la novela de
la española Almudena Grandes, "Los ojos rotos". Hace con
esa obra una larga y exitosa temporada en el Teatro del
Puente, giras por todo el país y representa a Chile en el
Festival de Teatro Latinoamericano celebrado en Miami en
2002 y luego en varias e importantes ciudades de Estados
Unidos. A excepción de la actriz griega, la gran trágica
Aspassia Papatanasius, no he conocido una actriz tan
autoexigente como María Izquierdo. Severa en el proceso de
creación artística, preocupada de sí y de los demás, sus
proposiciones actorales fueron de gran valor en el proceso de
la puesta en escena. De iniciativa propia, dirigió y organizó el
training físico y vocal diario del elenco antes del ensayo, o
durante la temporada de explotación de la obra, antes de la
función diaria con acuciosidad y dedicación. María es una de
esas escasas actrices que sólo necesitan un par de datos
directoriales para encontrar rápidamente el camino de la
creación con una increíble seguridad y dinámica. María había
aceptado el rol de la madre de Vicente Huidobro en la obra
"Digo siempre adiós y me quedo" de Juan Radrigán, que bajo
la dirección de Rodrigo Pérez, nuestro teatro montaba en
forma paralela a "El Derrumbe"; así que tuve que resignarme
a no contar con ella para el rol de Theodora, la primera
esposa de Lyman Felt; pero como la titular, Consuelo
Holtzapfel, renunció el día en que comenzaban los ensayos,
tuve que recurrir a Rebeca Ghigliotto quien por enfermedad se
vió obligada a dejar el rol quince días después de iniciado el
proceso de ensayos. Ante mi desesperación,me enteré que
María Izquierdo, la actriz que siempre había tenido en mente
para el rol, no actuaría en la obra de Radrigán por razones de
fechas con compromisos teatrales adquiridos por su propia
compañía con anterioridad; le ofrecí el rol adaptándome al
tiempo que a ella le fuera conveniente. Al aceptar conté con la
actriz más indicada para la conservadora y más bien patética
Theo y tuvimos que correr las fechas del estreno en casi un
mes. Ensayamos mucho tiempo sin ella, pero toda esa
incertidumbre valió la pena. Como lo reconoció un conocido
crítico teatral refiriéndose a su desempeño actoral en El
Derrumbe "María Izquierdo, tremenda actriz". Qué más podía
pedir!


Actriz de la Semana: María Izquierdo y el VIH en TV

El lunes de esta semana la teleserie Papi Ricky (Canal 13)
reveló que el personaje de Blanca, madre de Catalina, y que
es interpretado por María Izquierdo, es VIH positiva. "Es un
personaje muy interesante, con muchas capas. Además, me
parece estupendo que se hable de un tema tan contingente
con transparencia", opina la actriz. Y agrega: "Ahora está claro
que el sida es una enfermedad que puede afectar a
cualquiera". Y relata que el proceso de creación del personaje
fue colectivo y que "lo fuimos formando a partir de historias
que conocíamos entre nosotros. Conozco mucha gente que
ha muerto de sida y a un par de personas que extraño
mucho".Además, Izquierdo asegura que no hubo ninguna
faceta del tema que estuviera fuera de los límites, a pesar de
que se trata de la estación católica. "Se está demostrando que
está más permeable. Claro, no estamos hablando de
preservativos, porque eso prácticamente no existe para el
Vaticano. Pero sí estamos hablando de sida. Y claro que es
un avance hablar de sida en Canal 13". La actriz opina
también que es positivo que las telenovelas vuelvan a abordar
temas de este tipo: "Mientras más social la teleserie, mejor.
Me interesa estar en contacto con la realidad para la
creación".El futuro de su personaje de Blanca, adelanta, se ve
complicado, ya que debido a su "vulnerabilidad emocional" se
le detona la enfermedad. Pero eso dará la oportunidad, dice la
actriz, para educar respecto al tema: "No se llevará más allá
de lo necesario para la historia, pero sí se entregará
información correcta".


María Izquierdo en el mundo de las adicciones

Después del éxito de "Geografía del deseo", la actriz
emprendió el proyecto de "La Comunidad: Todos tenemos
una herida que sanar", una serie en torno a una clínica de
rehabilitación. En teatro, trabaja para llevar la vida de Héctor
Noguera a las tablas. Y en TV, llegó a Canal 13 para
revolucionar "Papi Ricky" como Blanca, la Catrala mayor.
"La comunidad: Todos tenemos una herida que sanar", una
serie de ocho capítulos que presentaron al CNTV y que
transcurre en una clínica de rehabilitación de adicciones.
Desde noviembre del año pasado que ellos trabajan junto a
Leonora González y Esperanza Silva, quien en la ficción será
la siquiatra directora del centro... y víctima de serios
desórdenes alimentarios. Izquierdo es la terapeuta, adicta al
dolor y al sufrimiento. Y así las siguen un elenco que incluye a
Erto Pantoja como enfermero y, entre los adictos, el profesor
de filosofía de Gregory Cohen, la pastabasera nortina de
Viviana Rodriguez, Alejandro Goic como un capitán en retiro
alcohólico y Catalina Saavedra como una comediante tan
famosa como compulsiva, adicta a todos los excesos. El
guión es de Paula del Fierro y su equipo, bajo la dirección de
Matías Stagnaro.
"Viví una experiencia muy potente con «Geografía del deseo»,
y quedé con la bala pasada. En el sentido de aportar a la
pantalla un contenido de calidad, una TV que a uno la llene de
orgullo. Todos tenemos una adicción y todos tenemos una
herida que sanar. La serie pretende entregar herramientas
para definirla y tratarla".
El grupo está maravillado. "Nuestra idea es aportar un granito
de arena a la sanación nacional", sostiene ella.
Mientras, en Canal 13, y después de varias sesiones con
Sebastián Arrau, el guionista; Italo Galleani, el director; Sergio
Canals, siquiatra; y Verónica Saquel, la directora del Area
Dramática, la actriz participó de la construcción de la madre de
Catalina (María Elena Swett). Ya bien conocía la potente
historia que vive con ella y con Silvia Santelices"y todo el daño
afectivo que tenía Catalina desde la perspectiva de mi
ausencia como madre. Fue súper contundente la partida".
No siempre el actor entra a jugar un papel tan determinante
como éste. "Es rico ser tan gravitante en la historia". Blanca es
una fotógrafa de guerra. "Es un personaje muy frío, muy
egoísta y al mismo tiempo alegre. Es difícil. Tiene el control de
sus emociones y está muy desvinculada con los demás
afectivamente. No tiene miedos. Y es absolutamente
autónoma. Es radicalmente distinto a lo que he hecho antes".
Con el paso de los capítulos, comienza a reconstruir lazos,
"acepta que su ausencia ha sido muy nociva y decide hacer de
madre otro rato".
Bienvenida Realidad